Enero
Fue justamente en la primer misa que se ofició por la defunción de mi mamá cuando me di cuenta de lo que creo y lo que no. El sacerdote deliberaba sobre el paraíso. Afirmaba con seguridad la llegada de mi progenitora, muerta desde hace más de 48 horas, a ese lugar que proclamaba dar un sentido positivo a su fenecimiento. Fue justamente ahí cuando supe que no lo creía en realidad.
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